Hoy he encontrado en la calle un esqueje de geranio desechado.
Estaba tan vivo, era tan... evidente, que lo he traído a casa y lo he plantado.
Zoe. Vida. Una palabra que me apareció ayer en sueños.
Y he recordado la conversación que tuve hace años con un viejo campesino.
Cuando le comenté que mis plantas parecían ir mejor si les dedicaba tiempo y atención, si, sencillamente, las contemplaba, se rió y me dijo: "Claro. Mi abuelo me enseñó que las plantas se alimentan del humo del cigarro del labrador."
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