Luna y encina

Luna y encina
alimaesol@gmail.com

jueves, 19 de julio de 2012

Blues del viaje largo

Vengo de un viaje largo, niño.
Vengo de un viaje
por paisajes que no conocía,
por lugares lejanos
de cuya existencia no tenía noticia.

Estuve en un infierno de soledad y frío.
Viví allí mucho tiempo.
Tal vez
debí venirme antes,
pero por alguna razón, niño,
por alguna extraña razón,
permanecí allí
sin moverme.

Estuve en un país donde verdad y falsedad
se confundían en un mensaje helado,
donde las plalabras eran implacables
y el corazón no tenía lugar.
Tal vez
debí venirme antes, niño,
pero por alguna razón
que ni aún ahora puedo comprender,
permanecí allí
sin moverme.

Estuve en un desierto donde el amor
no tenía nombre, ni casa, ni cobijo,
donde los ojos y las manos
no se encontraban (casi) nunca
en un bendito instante de inocencia.
Tal vez
debí venirme mucho antes, niño,
pero me quedé allí,
paralizada.

Ahora atravieso un lugar casi vacío.
Un lugar en el que no hay respuesta cuando pregunto,
donde los caminos está solos
y nadie sabe a dónde conducen,
finalmente.

Pero estoy conmigo, niño.
Yo, por lo menos,
estoy conmigo.

Vivo mi vida, niño,
no la vida de otra persona.

Y ya no tengo que marcharme.

(Alimae Sol)